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domingo, 29 de enero de 2017

VISITA AL OBISPADO


Hace unos pocos días María estuvo en el obispado dando testimonio de su doloroso caso.
Lo primero que se le pidió es que no hiciese público el nombre de la persona con la que habló ni los detalles de la conversación.
María va a cumplir su palabra, pero como mínimo, creemos que tiene derecho a relatarnos su impresión:
“Ya sé que molestamos, que los fieles que hablamos y no callamos, nos hacemos pesados.
Sí, soy pesada, muy pesada. Es lo que sucede si intentas seguir la Voluntad del Señor y te olvidas de tus intereses y no buscas ni el aplauso ni el vivir tranquila.
Seguiré siendo pesada, seguiré exigiendo a la Iglesia que sirva a Nuestro Señor y no a sus intereses particulares. Que se olvide de una vez del que dirán, del que pasará y se dediquen a orar y a buscar la Voluntad del Señor. Hay muchas almas en juego, muchas almas. Almas perdidas, adormecidas, guiadas por sacerdotes capaces de mentir hasta delante de una Biblia.
Por favor, entiendan que la Iglesia somos todos. Iglesia somos los que buscamos la Voluntad de Dios, aunque nos cueste. Nada tiene que ver aquí la posición que ocupas, el cargo que se te ha encomendado, porque los cargos en la Iglesia son para servir y no para servirse de ellos.
Amada Iglesia, recapacita y ayúdame, ayúdanos, a un encuentro más profundo con Cristo y no intentes apartarnos de Él con tanta hipocresía e incoherencia. 
Si los representantes de la Iglesia no viven el Evangelio, entonces están predicando otra cosa. Estamos cansados de escuchar a impostores. 
Queremos la Verdad. 
Exigimos la Verdad a nuestra Iglesia.”  

viernes, 27 de enero de 2017

BIENVENIDAS A LA CASA DEL SEÑOR


BIENVENIDAS A LA CASA DEL SEÑOR

No me quedaré callada cuando vea
que los representantes de la Iglesia traicionan a Cristo.

No me quedaré callada cuando vea
que los representantes de la Iglesia utilizan a los fieles.

No me quedaré callada cuando vea
que los representantes de la Iglesia abusan de su poder.

No me quedaré callada cuando vea
que los representantes de la Iglesia maltratan a los fieles.

No me quedaré callada cuando vea
que mienten, difaman, y se creen inmunes.
No me quedaré callada, no me quedaré quieta.

Hablaremos y esperaremos respuesta.

Porque esta es la casa del Señor.
No es la casa del señor rector.
No es la casa del señor obispo.
No es la casa de nadie en particular.
No es propiedad privada de nadie.
Esta es la Casa del Señor y velaremos por ella.

No nos callaremos, hablaremos y actuaremos.
DEMOS GLORIA AL SEÑOR.

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viernes, 13 de enero de 2017

MUJER, DENUNCIA


Últimamente salen a la luz casos de abusos sexuales a menores por parte de miembros de la Iglesia Católica. Afortunadamente el oscurantismo sobre este tema está llegando a su fin. Los afectados y sus familias han perdido el miedo y finalmente hablan y gracias a Dios la Iglesia empieza a aceptar, denunciar y pedir perdón por todo ello.
Ahora bien, el tema de la violencia machista en la Iglesia, todavía permanece oculto, no se quiere hablar de ello ni reconocerlo.
Porque resulta fácil reconocer como víctimas a niños o a jóvenes completamente inocentes. Pero va a ser más difícil hablar de mujeres adultas maltratadas por sacerdotes. Sobretodo sabiendo que si alguna de ellas ha consentido en algún momento una relación íntima con un sacerdote, inmediatamente va a ser tildada de lo peor y nadie, absolutamente nadie, va a dar crédito a su testimonio.
Por eso, algunas mujeres están reuniendo el valor de denunciar, para que pueda hacerse público este tema y nuestra Iglesia tome medidas preventivas para evitarlo.
Mujeres y hombres católicos nos estamos uniendo en esta misión común y animamos desde aquí a todas y todos los que hayan sufrido o hayan sido testigos de violencia machista en la Iglesia denuncien y no callen.
Queremos entre todos vivir en una Iglesia tal y como Nuestro Señor la fundó, sigamos su ejemplo.

“Ella fue a decírselo a los que habían andado con Él, pero ellos al oír que vivía y que ella lo había visto, no la creyeron”  

lunes, 2 de enero de 2017

HABLAR SANA


Seguimos con el caso de María, acaecido en una parroquia del ensanche Barcelonés, el obispado ya está informado de los hechos. La respuesta que le han dado, de momento es:
“Cámbiese usted de parroquia, que afortunadamente hay muchas en la zona”.
Esto es una nueva humillación más para María y para los fieles a los que no se escucha ni se les da crédito.
María dirige desde aquí unas palabras al rector de la parroquia y a la Iglesia, que somos todos:

"Al poco tiempo de llegar a la parroquia tu colaboradora más cercana me dijo: -El mossén dice que nada más verte supo que eras una hipócrita, lo sabe por tu sonrisa.
Pero no, no soy una hipócrita, soy una mujer sincera, que grita la verdad aunque la iglesia quiera taparse los oídos.
Has abusado de tu cargo, has traicionado la confianza que la Iglesia depositó en ti, me has utilizado, humillado y maltratado, he callado, he hablado y he llorado.
Ahora ya no es tiempo de quejas sino de soluciones.
Estoy esperando a que tus superiores recapaciten y pongan por encima de todo su responsabilidad para con los fieles y dejen de protegerse como si esto fuese una guerra contra una clase de élite “el clero”.
Porque no sois una clase de élite, sino al contrario, sois servidores. Dejad ya de hacer daño y por favor dedicaros a servir a las almas.
Sigo esperando, pacientemente y no tengo miedo.
El Señor me ha quitado el miedo, para algo me ha servido toda esta experiencia, para perder el miedo. Desde aquí les digo a las mujeres y a las almas débiles que creen que deben callar, que es mejor no meterse en líos, que hay que ser prudente y no ir de frente, que la “Iglesia”, los poderosos, no tienen escrúpulos y son capaces de todo, que controlan, mienten, manipulan y los demás no somos nadie y siempre tendremos las de perder.
Pues yo digo, los demás sí somos alguien, somos Hij@s de Dios y eso basta, no necesitamos otra ciudadanía, no necesitamos ningún título ni reconocimiento.
Somos Hij@s de Dios y  somos Iglesia.
Te perdono, sí, te perdono. Pero vuelvo a repetirte la misma palabra: RECTIFICA.
Señores del obispado, amada iglesia: RECTIFICA."